Duérmete niiiiño….duermeteeee yaaa…

Una de nuestras principales preocupaciones como padres durante los primeros años de vida de nuestros hijos es el sueño, conseguir que tu hijo duerma toda la noche del tirón, que duerma en un horario compatible con el tuyo, que se echen una siestecita, … son algunos de los objetivos que como padres nos planteamos para no terminar agotados y con cara de oso panda.

¿Tiene mi hijo un problema de sueño?

A veces pensamos que nuestros hijos no duermen bien, que tienen un problema de sueño y no es así, en realidad lo que puede que tengamos son unas expectativas no realistas de cómo es el sueño de los bebés y los niños pequeños. A lo largo de la noche nuestro sueño va cambiando, no es igual el sueño cuando te acabas de dormir que de madrugada, el sueño pasa por fases (sueño ligero, sueño profundo, sueño REM) y por ciclos (el paso por todas las etapas), y entre ciclo y ciclo hay microdespertares, que son necesarios para que el cerebro evalúe que estamos bien, cambiamos de postura, nos reacomodamos, no sería seguro estar desconectado tanto tiempo.

No nacemos con el “pack de sueño” completo, sino que el sueño va evolucionando a lo largo de nuestra vida según los requerimientos de nuestro cuerpo para adaptarse al momento en que vive. Vamos a dividir en etapas, a lo mejor reconoces las características del sueño de tu hijo y le encuentras la explicación a lo que pensabas que era un retroceso, y resulta que es un avance:

  • De 0 a 3 meses: Sólo duerme con sueño profundo (que sirve para descansar) y sobre todo sueño REM. El REM predomina porque este sueño sirve para organizar el cerebro, y eso en esta etapa en que acaba de llegar al mundo, es fundamental. Además en esta etapa el sueño es igual de día que de noche, la razón es que necesita comer y por su seguridad necesita tener en alerta a su cuidador.
  • De 4 a 7 meses: además del sueño profundo y el REM aparece el sueño ligero. Antes no le despertaban los ruidos, y ahora sí. Además puede que reclame la atención de los padres y tarde en dormirse un poco más entre sueño (ciclo) y sueño. Ya empieza la diferenciación día-noche (sueño circadiano). A simple vista, los padres pueden pensar que hay un retroceso: se despierta con ruidos, tarda más en dormirse y pide más atención… pero como vemos es consecuencia de avances: Ha aparecido el sueño ligero y se está acostumbrando a él, por otro lado, deben acostumbrarse a conectar los ciclos de sueño, y no desvelarse en los microdespertares que hay entre ciclos y empieza a reconocer a las personas extrañas por lo que necesita más a sus padres.
  • De 8 meses a 2 años: Hay tantos cambios y tantos estímulos en la vida del bebé en esta etapa que es normal que se refleje en el sueño. El sueño ahora puede ser inquieto, piense en todas las novedades que le están ocurriendo a su hijo: empieza a caminar y explorar, empieza a comer comidas nuevas, le salen dientes, puede que esté en el inicio de dejar el pañal… tantas emociones. Otra característica de este momento es que puede intentar retrasar el momento de irse a dormir por que les angustia la separación, son conscientes que cuando duermen no están con su cuidador.
  • Sueños de 3 a 6 años: El sueño se asemeja al del adulto, han desapareciendo los despertares nocturnos y en la mayoría de los casos las siestas de por la tarde. A veces cuando dejan de hacer siestas, es tanto el cansancio que acumulan por la noche que pueden darse episodios de enuresis (hacerse pipi), deambulación, o terrores.

Ahora que ya sabes cómo evoluciona el sueño, puede que te puedas poner mejor en el lugar de tu hijo y puedas ayudarlo mejor a dormir.  Y sí, decimos ayudarle y no enseñarle, por que es un proceso natural, en el que puedes ser un apoyo como lo eres cuando empieza a gatear y termina caminando. Lo anterior no implica que no intentes poner en marcha estrategias para crear una rutina que facilite que tu hijo pueda anticipar que se acerca el momento de dormir, y un horario para acostarse que seguro beneficiará la calidad de vida de la familia, la pareja y de ti individualmente.

No hay instrucciones para poner en marcha estrategias que favorezcan la creación de esa rutina, cada niño es un individuo único e irrepetible, lo que le va bien a unos a otros no, lo que te sirvió para uno de tus hijos para el otro seguramente no te sirva, aquí van algunas ideas:

  • Sea realista según las características que hemos visto en cada etapa.
  • Descarte alteraciones y trastornos (otitis, apneas, terrores…)
  • Si se propone seguir un horario, sea coherente, deberá seguirlo cada día.
  • No dejarle dormir excesivamente durante el día y atender a las primeras señales de sueño para acostarle.
  • Cree un ambiente que llame al sueño: luz, ruido, ..
  • Según la edad del bebé o niño puede utilizar técnicas que recuerden al útero, acompañarlo y relajarlo, cortarle historias o cuentos..
  • Atenderlo cuando se despierte para darle seguridad.
  • Puede hacer un registro de sueño y despertares, para evaluar si está pasando por alguna de las etapas que hemos visto (si despierta por que ha completado un ciclo de 60 minutos aproximadamente y se trata de un microdespertar, si despierta porque ya ha adquirido la fase de sueño ligero,…)
  • Condicione un muñeco fetiche que puede acompañarle en el sueño.

Cuando el tema del sueño nos desborda y el cansancio se apodera de nosotros, a veces buscamos una solución a la desesperada, si se ha decidido a llevar a cabo estrategias para dormir que podríamos denominar de corte conductista más radical, como dejarles llorar hasta que un día duermen sin necesidad de ser acompañados, debe asesorarse por un profesional, pues estas técnicas mal aplicadas son contraproducentes.

En todo caso, recuerda, no te dejes aconsejar por el cansancio, algún día echarás de menos esos ratos en los que tus hijos invadían su cama, toma las ideas que te puedan servir, desecha las que no, tú eres quien mejor conoce a tus hijos, relájate y disfruta de tu maternidad/paternidad.

Autor

Paqui Morales - Psicóloga

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