Resiliencia: levantarse después de tropezar

Frente al concepto de crisis del que tanto hemos oído hablar en la última década, se empezó tratar cada vez más de la resiliencia. Los medios de comunicación nos enseñaron el nombre de algo que la Psicología lleva años estudiando, y que proporciona historias que a todos nos apasionan, como bien sabe la industria del cine y los novelistas. Las cualidades de los que ante la adversidad actúan con optimismo, y cuando caen se levantan, pelean, luchan, no se rinden pase lo que pase aglutinadas en una sola palabra: RESILIENCIA.

La resiliencia es la capacidad de sobreponerse tras haber estado expuesto a situaciones de riesgo o amenazantes. Cuando hablamos de sobreponernos nos referimos a recuperarnos y volver a un funcionamiento adaptativo. Por otro lado, las situaciones de riesgo pueden ser de muchas naturalezas y proporciones, como por ejemplo, si hablamos del ámbito infantil, la exposición a bulling escolar, divorcio, el fallecimiento de uno de los padres, una mala situación económica familiar, haber vivido una catástrofe natural o una situación de guerra, etc.

La resiliencia se investiga principalmente desde la perspectiva de la interacción entre lo biológico y lo ambiental. Ya que si bien nacemos con una capacidad innata de resiliencia, nuestras experiencias nos proporcionarán oportunidades de aprendizaje que nos ayudaran o impedirán el desarrollo de esta cualidad. Esta flexibilidad y la posibilidad de potenciar la resiliencia en niños es la que debe motivar a los padres a la hora de educar, promoviendo aquellos factores protectores que les harán resilientes ahora y en su futuro como adultos.

Para promover la resiliencia en nuestros hijos lo principal es propiciar un ambiente estable y previsible, con rutinas y normas. Por otro lado es importante no sobreproteger, los niños deben ensayar conductas, experimentar que lo que hacen conllevará unas consecuencias, deben aprender a buscar soluciones a las situaciones que se le van planeando en el día a día, ésto favorece el desarrollo de su autoestima, independencia y de un factor muy importante en la resiliencia que es la tolerancia a la frustración.

No podemos controlar todo aquello que nos afectará en la vida y que nos causará dolor, pero sí trabajar en la actitud con la que, llegado el momento, vamos a afrontarlo.

Autor

Paqui Morales - Psicóloga

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